Dilema de ADN

Hace ocho años, alquien mató a Al Sicherer. Sigue la busqueda de su asesino.

Beverly Sicherer se quedó boca abajo en el piso frío del pasillo fuera del apartamento de Aventura de su padre. Casi loca, golpeó el mármol con sus puños, luego sus antebrazos. Lo hizo una y otra vez hasta que millones de pequeños vasos sanguíneos se rompieron. Pero Beverly no sintió el dolor.

Apenas unos segundos antes, ella abrió la puerta y encontró el cadáver de su padre de 76 años, Al. El cráneo se rompió. El cuello estaba quebrado. La sangre había salpicado en ambos dormitorios, en la alfombra, la losa, las paredes y los muebles de su apartamento en el piso 16. Y el asesino había desaparecido.

"Horrible", ella dice ahora. "Realmente horrible. Saqué el teléfono, caminé en el vestíbulo y llamé al 911. Estaba paralizada. El que hizo esto fue un monstruo."

Éso pasó el 25 de julio de 2001. Desde entonces, las pistas han molestado a Beverly. Una huella sangrienta, una huella digital en el refrigerador y la captura de un fugitivo parecían ser las pistas que llevarían a la policía al asesino de Sicherer. Pero no sucedió. Ahora la policía tiene algo que puede finalmente solucionar el caso. Una prueba de la cadena de ADN es la prueba de que la persona que mató a Sicherer podría ser medio hermano de un preso en Michigan.

El problema es que Michigan - donde el hermano está encarcelado -- no le da a Aventura el nombre del preso. El ADN tiene que ser exactamente el mismo que el del asesino, el estado insiste. El derecho a la intimidad, parece, es más importante que la justicia. Esta problema existe en el país. Y es ridículo

"Trabajé esa prueba de ADN por 15 meses para conseguir una respuesta," dice James Cumbie, detective de Aventura que dirige la investigación del único asesinato sin resolver en la historia de esta ciudad. "Era un círculo sin fin. La familia [de Sicherer] merece algo mejor."

Irving "Al" Sicherer nació en Brooklyn, trabajó como abastecedor en los hoteles finos como el Belmont Plaza y tuvo un hijo, Robert Keith, cuando tenía solamente 20 años. Se casó con su amor, Lil, en 1955 y su hija, Beverly nació tres años después. La pequeña familia vivió en los veranos en los Catskills y en los inviernos en Miami Beach, donde se mudaron a tiempo completo en 1967.

Al cuidó bien a su familia. Cuando la situación de la playa empeoró, él se mudó con su familia a Emerald Hills en Hollywood, donde Beverly asistió a Hollywood High School. "Había muchos alborotos," ella recuerda. " La familia se mudó por mi.."

Aunque Roberto nunca se acostumbró al sur de la Florida y regresó al norte, Beverly estaba bien cerca de sus padres. Ella vivió con ellos hasta los 30 años de edad. Luego de mudarse de la casa de sus padres, los llamaba varias veces al día. Cuando Lil, que era diabética, murió de cáncer en 1995, el secreto de Al comenzó a salir. Él era homosexual. Él se lo había ocultado a su familia.

"Él era un buen padre y él amó a mi madre," recuerda Beverly, doctora que vive en un casa grande con una bandada de perros en Palm Beach Gardens. "Él comprometió la mayor parte de su vida, pero después de que muriera mi mamá, él intentó compensar 25 años de una vida que él no se había permitido vivir."

Al comenzó a salir con hombres jóvenes, sobre todo latinos en la playa en Hollywood y en un club notorio en Sunny Isles Beach llamado el Boardwalk. Aunque él tuvo un ataque al corazón que requirió angioplastia - o quizás debido a él -- él vivió imprudentemente, saliendo hasta tarde y fingiendo ser rico más allá de sus medios.

En enero de 1999, un policía en bicicleta lo arrestó por realizar un acto lascivo en público, pero los cargos se cayeron  más adelante. (Los detalles son confusos. Se ha destruido el archivo)

Entonces vino ese día horrible en julio. Beverly intentó llamar a su papá por dos días, pero no tuvo respuesta. Finalmente, acompañada por una amiga, Lorraine Schlom, fue al apartamento de su papá en Country Club Drive. "Él estaba allí en una piscina de sangre," ella dice. "No pude cerrar los ojos por un año sin verla." El crimen era bien preparado para los individuos de CSI. Había huellas digitales por todas partes. El asesino dejó un cigarrillo parcialmente fumado. Mejor, investigadores encontraron un vídeo tomado en un Publix en el que Sicherer aparece con un hombre joven comprando cerveza. La cara estaba clara. Todo apuntó a que el era el asesino.

Parecía que el caso sería cerrado cuando dos días después de la matanza de Aventura, un hombre de 19 años llamado Adám Ezerski, parecido compañero de Sicherer, asesinó un hombre gay de 39 años en Fort Lauderdale.

 Un APB nacional salió y después de 16 días, Ezerski fue capturado en un hotel de Reno, Nevada. Periódicos de Los Ángeles, Nueva York, y Miami publicaron artículos sobre la detención de un asesino en serie. Pero Ezerski no era el hombre. Aunque él admitió el asesinato de Fort Lauderdale, negó haber matado a Sicherer. Fue declarado inocente cuando ni las huellas digitales ni la huella sangrienta fueron compatibles con las suyas.

"Los medios lo condenaron sin evidencia," dijo el capitán de la policía de Aventura, Skip Washa. "Tuvimos que empezar de nuevo."

 No pasó mucho en los próximos años. Beverly trató de olvidar. En el 2002, la policía investigaba si un hombre de 26 años que había estrangulado un hombre mayor en Pompano Beach podría ser el asesino.

Unos años después pasó algo dramático. El laboratorio de crimen del condado de Dade recibió esta información: La policía habia detenido un hombre de 34 años que había trabajado con Al. Sus huellas dactilares fueron las mismas que los detectives habían descubierto en el refrigerador de Al y en su Lincoln Mark VIII. "Cuando usted consigue una impresión dactilar latente como ésa," dice Washa, "está feliz."

Lo llevaron a la estación. Lo entrevistaron y le sacaron una muestra del ADN. Él admitió que habia ido al apartamento de Al poco antes del asesinato. Y sí, comío un bocado. Pero el hombre se fue después de que el Al le pidiera que limpiara su apartamento en ropa interior. Eso era demasiado extraño, le dijo el sospechoso a la policia.

Los investigadores interrogaron al hombre desde las 16:10 hasta las 21:10. El tuvo una buena coartada, y otros la confirmaron. Y su ADN era diferente al que la policía encontró en el apartamento.

Después, los detectives de Aventura trataron de hacer algo nuevo. Pusieron el vídeo que mostraba al asesino en YouTube. (Está disponible en miaminewtimes.com.) Aunque miles lo vieron, nadie ayudó.

En mayo de 2006, el laboratorio de crimen del condado llamó a los detectives con más información. El ADN de un preso de Michigan era parecido al del asesino - quizás un hemanastro, dijeron. Cumbie llamó a las atoridades de Michigan y les pidió hablar con el, pero no contestaron. Pronto el Procurador General de Michigan tomó una decisión: no pudo dar la identificación del preso por las reglas del FBI.

Los detectives no dejaron de investigar. El 30 de noviembre de 2006, se reunieron con el fiscal federal en Miami, Alexander Acosta. "Le dijimos que solo queríamos hablar con el individuo," Cumbie comentó. "Él dijo que él entendía. Él intentaría." Nada pasó.

Los detectives de Aventura no lo sabian, pero estaban involucrados en un debate nacional sobre búsquedas familiares de ADN. Por años, el FBI acumuló el ADN de criminales para una base de datos nacional llamado CODIS. Pero para proteger la población, los datos fueron guardados de forma anónima. El FBI permitió la distribución de los nombres de la gente si las muestras de ADN eran absolutamente iguales. Pero si la compatibilidad no era perfecta, como en el caso del Al, la agencia les prohibía a los estados compartir la información.

Pero el fiscal de Denver, Mitch Morrissey, estaba luchando contra esa regla, que nunca fue codificada en ley. Su oficina había recibido información semejante a la de Aventura en tres casos de violación. Encontraron sospechosos con ADN parecido - pero no idéntico – primero en California en 2005 y entonces en Oregon y Arizona. "Tuvimos tres violaciones violentas, y buscábamos más información," Morrissey explicó. "Comenzamos a tratar de cambiar la opinión del FBI. Esta clase de búsqueda es una posibilidad muy remota en la mayoria de los casos, pero vale la pena hacerla."

El Procurador General de California Jerry Brown hizo el primer cambio. En mayo de 2008, después de considerar la petición de Morrissey y otros, estableció un protocolo para buscar la base de datos del ADN del estado, el tercero del mundo - para las búsquedas familiares en casos fríos. Al mismo tiempo, un comité del FBI dio a los estados el poder de compartir informacion sobre búsquedas familiares. Pero el FBI dejó la decisión final a cada estado. Aquí es donde se presentó el problema del caso de Al.

Ahora, mucha gente cree que los estados deberían compartir la información. Hasta ahora, Colorado, California, Oregon, y Arizona, están listos a ayudar a otros estados. La Florida está preparando sus propias reglas, dice David Coffman, jefe del CODIS del Departamento de la Policía de la Florida. 

Pero el caso de Al está parado por la política de Michigan. Coffman advierte que un segundo examen sería necesario para determinar si el preso es el medio hermano del asesino. "Siempre hemos compartido la información en nuestro estado," Coffman dice. "La pregunta está entre los estados."

El profesor de Tufts University Sheldon Krimsky, que está escribiendo un libro sobre ADN, reconoce el problema de Michigan. Demasiada distribución de esta clase de información podría permitir que el gobierno o la industria persigan a gente inocente. La "policía tiene derecho de hablar con la gente," él dice. "La pregunta es si ellos tienen derecho de hacer vigilancia genética. Es una cuestion para las cortes."

Mientras que estas preguntas se consideran en Washington, Tallahassee, y Lansing, el Detective Cumbie sigue investigando. Él recién convenció a la oficina del Procurador General de Florida, Bill McCollum, a mandar una carta a Michigan. "Quizás están protegiendo a este individuo porque él les ayuda con otros casos," Cumbie explicó.

Beverly Sicherer también tiene esperanza. Ella todavía tiene pesadillas del asesinato de su papá. En su entierro, ella colocó pedazos de pelos de sus perros dentro del ataúd. El alma de Al sigue con estos animales, ella cree.. Pero ella quiere una respuesta al misterio. "El derecho a la intimidad de una persona no se viola por preguntarle si quiere dar información" ella dijo. "No cuando lo de mi padre fue un crimen tan violento."

Ada Alvarez, Idalis Camacho, Yaritza Cordero y Gabriela Stanelis contribuyeron a este informe.. .

Pase al miaminewtimes.com para una version en Español de este articulo.

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